Sábado, 28 de abril 2012

 

 

Escapar un día de la hastiada rutina no tiene precio, aunque esta vez literalmente sí que lo tenía, poco, pues sólo nueve euros hicieron posible que viviese instantes inusuales, permitiéndome comprobar nuevas y exquisitas  experiencias.

 

Cuando me adentraba en la popular Alameda de Málaga ya podía distinguir con claridad la inmensidad de la nao en la que, pocos instantes después, inspeccionaría con enorme curiosidad cada pequeño detalle. Me resultaba gracioso que días anteriores me acribillaran las revistas, tele o periódicos con la noticia del centenario del hundimiento del Titanic. Como si la visita en aquel desorbitante barco ayudase a conmemorar semejante acontecimiento.

 

El Adventure of the Seas es uno de los barcos pertenecientes a la flota de Royal Caribbean International. El tercero de esta compañía en magnitud que no puede atravesar el Canal de la Mancha por impedimentos técnicos, y el quinto en el mundo en no poder hacerlo, nada menos que después del Queen Mary 2, el Norwegian Epic, y los dos antes mencionados de esta empresa. Con su imponente eslora de 311 metros, una manga de 50 metros, tonelaje de casi ciento cuarenta mil (GT), velocidad de unos 23 nudos (42 km/h), capacidad para 3.114 pasajeros, 1.200 tripulantes, 15 cubiertas, 14 ascensores, 10 piscinas y jacuzzis, un total de 15 bares, clubs y salones. La numerología no fue lo único que me pareció desorbitante, los espacios abiertos eran inmensos, y el lujo en cada estancia destacaba por encima de todo lo demás.

 

 

 

Dos guías, además del delegado de la compañía en  Andalucía occidental, nos guiaron por un divertido recorrido por las entrañas de la embarcación. Comenzamos por algo parecido a un boulevard; el Royal Promenade. Es una calle ubicada en el corazón del Adventure, donde podemos encontrar suntuosas joyerías, perfumerías, cafeterías con pequeñas terrazas al aire libre, tabernas típicas inglesas con cerveza de importación o las boutiques más exclusivas. Todo libre de impuestos.

 

 

 

 

 

A continuación nos condujeron hasta el Salón Imperial, una enorme sala dominada por docenas de mesitas pequeñas y un minúsculo escenario que yo imaginé que utilizarían para música en vivo. El ambiente me recordaba a los clubs que aparecen en las películas tipo Cabaret. Allí nos explicaron la prolongación del recorrido, las características de la embarcación y los lugares que intentaríamos visitar en aquella jornada. El único inconveniente era que a las dos de la tarde el crucero zarparía hacia Valencia para después navegar por parte del Mediterráneo. Por eso el barco, en aquellos momentos, se encontraba ocupado por los tres mil quinientos pasajeros.

 

Descendemos una planta para acceder al teatro, hasta el momento el detalle más impresionante era que albergaba más asientos que el Teatro Cervantes de Málaga, aunque eso ya lo advertí nada más cruzar el umbral para situarme en el centro del patio de butacas. Desde el lugar se veía la amplitud del escenario y todos los palcos. Durante dos pases cada día los turistas pueden disfrutar de grandes producciones musicales y espectáculos especiales. Junto al coliseo se sitúa la sala de cine que proyecta películas de estreno.

 

 

 

Cerca del teatro, de paso a la discoteca, tropezamos con el Schooner Bar, un original rincón ambientado con temas náuticos y piano incluido. Y llegamos a la discoteca, cuya entrada ya es bastante espectacular. El interior está ambientado en época medieval, con maniquís disfrazados de arlequines y bufones. Consta de dos plantas; la pista de baile está debajo y en la zona superior los reservados, con diversos divanes entre cortinas que ceden al espacio una atmósfera más íntima.

 

 

 

Adyacente a la discoteca nos encontramos con el Casino Royale, y puedo decir que es lo más cercano que estuve de Las Vegas. Todo parecía salido de un sueño, de una película de la gran pantalla. Luces de colores por toda la sala, mesas de apuestas, máquinas tragaperras, ruletas, mesas de cartas, etc. En el centro una barra en forma circular y fantoches repartidos por todos los recodos. Además del estallido de colores, lo que más me sedujo fue la pareja de figuras bailando a lo Fred Astaire y Ginger Rogers, y un tesoro escondido bajo una hornacina acristalada en el suelo.

 

 

 

 

 

Lo siguiente que visitaríamos sería el Studio B, una pista de patinaje sobre hielo y un pequeño estudio con múltiples opciones de entretenimiento. Además de usar la pista para patinar todo lo que quieras, se ofrecen espectáculos de patinaje artístico. Y al igual que en el teatro se puede acceder en dos turnos.

 

 

 

Lo que me llamaba la atención dentro del barco era la cantidad de restaurantes, salones o bares de diferentes estilos. Accedemos al comedor principal, atractivo por su elegancia y las tres cubiertas. En las mesas no faltaba ni el más mínimo detalle, pero la más distinguidas de todas era la que se ubicaba en el centro del gran salón, la mesa donde cena el capitán del barco. Aquí también existen dos turnos para las diferentes comidas del día, el horario elegido consta en tu tarjeta de embarque, ya anotado en la propia agencia donde contratas el viaje. Por ejemplo, para la cena los dos turnos son: el de las 18.45 ó el de las 21.00, el delegado nos comentó que la mayoría de los españoles elegían el segundo turno porque es el que más se adapta a nuestro horario, pero que sin duda el mejor turno era el primero. También existe el My Time Dinning, eso quiere decir que puedes elegir un horario distinto cada día para las comidas.

 

 

 

Y de la planta tercera a lo más alto, ascensores acristalados directos a la planta catorce desde donde el puerto y la catedral malagueña parecían los puntos más insignificantes de la ciudad. Llovía sobre las quince cubiertas pero la sensación era muy agradable, todo parecía tan distinto desde la cima náutica. Pasamos, además del enorme Salón de Videojuegos, por los diferentes bares que ocupan la parte más alta de la embarcación: el Viking Crown Lounge, un bar con paredes de vidrio; y el 19th Hole, un gracioso café con recuerdos deportivos y televisores que nos permite el acceso a las zonas deportivas.

 

Lo más llamativo es la pared de escalada de unos 60 metros. He de decir que todas las instalaciones deportivas están en el exterior, por lo que realizar cualquier actividad resulta doblemente apetecible. Luego, lo más espectacular, es la cancha deportiva de tamaño oficial, en ella se puede jugar al baloncesto y al voleibol. También hay un campo de minigolf de nueve hoyos y una pista de patinaje sobre ruedas.

 

 

 

 

 

En este punto ya íbamos bastante justos de tiempo, por lo que no cumplimentamos el recorrido con otras zonas o instalaciones, sobre todo las infantiles: Aventure Beach, una piscina con muebles infantiles para niños; Adventure Ocean, un área de actividades supervisadas para niños y una discoteca para los más jóvenes. Tampoco pudimos ver la Biblioteca, el Johnny Rockets (el popular restaurante al estilo de los años 50), el Seven Hearts Game Room (una pequeña sala para jugar a cartas y otros juegos de salón), la capilla de bodas Skylight en el punto más alto del barco, la zona online (ciber-café), y otras muchas cafeterías o zonas de recreo repartidas por todo el barco.

 

Antes del almuerzo atravesamos la cubierta de piscinas –dos, además de cuatro jacuzzis- y el Solárium, con una piscina interior y exterior, además de un salón bajo un techo retráctil.

 

 

 

La intención era llegar hasta el sector más relajante de la embarcación y también el deportivo. Así pues lo primero que nos encontramos es el gimnasio de última tecnología, una superficie inmensa con toda clase de máquinas, en el que también se incluye otro jacuzzi y clases de yoga y tai chi. Junto al gimnasio está ese área que a todos nos atrae por la quietud y los aromas. El spa VitalitySM es como un circuito en el que puedes adquirir un chip zen de lo más placentero. Hay todo un servicio completo, jacuzzi, tratamientos faciales y corporales, masajes con diferentes terapias, acupuntura y hasta rituales de relajación. Lo que más me gustó fueron las diversas cabinas para los masajes terapéuticos, cada una de ellas con una temática diferente. El área del spa también incluye un salón de belleza.

 

 

 

 

 

 

 

Atravesamos pasillos que, mágicamente, nos conducían a otro insólito y repentino sector. Bajábamos y subíamos pomposas escaleras que recordaban al famoso Titanic, nos perdíamos entre maravillosos laberintos de distinción y diversión. Y ya teníamos apetito, sobre todo después de ver la cantidad de bares, cafeterías, comida y camareros por todas las partes del barco. Teníamos un bufé en el Windjammer Café, un salón que se escapa a cualquier magnitud imaginada con varias extensiones para la disposición del bufé. Aquello parecía un inmenso palacio sólo de banquetes, había tanto, tanto, donde elegir… la comida te podía salir hasta por las orejas. Cuando nos servimos cuanto pudimos en aquellos originales platos nos  dirigimos al comedor del restaurante italiano Portofino, que sólo habían abierto para nosotras. Disfruté, especialmente, de lo que vino tras los postres. Cajitas de madera atiborradas de una infinidad de sabores de té. Como curiosidad, durante el almuerzo nos ofrecieron limonada o agua, y es que es el único tipo de bebida que entra dentro del precio y el viaje. Por ejemplo, una copa o cualquier refresco –de marca blanca- te valdría unos cinco euros.

 

 

 

Y a ver quién se movía después de semejante atracón de comida, más teniendo en cuenta que habíamos almorzado a las 12.30 porque el barco zarpaba hacia las 14.00. Nos despedimos de Jorge, el delegado, y las dos guías que además eran gemelas de Paraguay. Y nos dirigimos al centro de Málaga, a recorrer la famosa calle Larios adornada para albergar un nuevo Festival de Cine de Málaga. Esto nos permitió reconocer a un montón de famosos que entraban y salían de un hotel cercano. Alfombra roja, zapatos regalados gracias a la Málaga Fashion Week, café con un granadino afincado en territorio boquerón, compras y un agradable paseo por la Alameda. Un día muy completo.

 

Recapitulando las sensaciones e impresiones transmitidas por la visita al  Adventure of the Seas, me quedo con todo lo que descubrí que no conocía. Poder disfrutar de tantas cosas, tanta belleza, con una compañía agradable y estando el barco anclado. Me da pánico la profundidad del mar, por eso nunca me han gustado los cruceros o los viajes en barco. Las explicaciones del delegado de la compañía apoyó mis teorías sobre este tipo de viajes. Un sobreprecio por cada cosa y lo que está en la letra pequeña pero que nadie lee, por ejemplo lo de las bebidas, los servicios extras de peluquería o los restaurantes que hay dentro de la embarcación. Otra singularidad era que el noventa por ciento de los tripulantes o trabajadores de la embarcación, eran hindúes o filipinos. Nos aseguraron que el 50% se hablaba en inglés y la otra mitad en español. Bien es cierto que casi todas las indicaciones tenían traducción al español pero todo el personal con los que nosotras hablamos no entendían absolutamente nada el español.

 

Pero bueno, yo siempre me quedo con toda la parte buena de las cosas, y esta oportunidad era única para poder ver de cerca una embarcación de semejantes características y gozar de un día que nunca olvidaré.

 

 

Concierto lírico

 

 

Domingo, 18 marzo 2012, Centro Cívico de La Herradura
19:00 h
Concierto lírico

 

 

No me encajaba a mí que en el programa de fiestas de este año se incluyese un concierto de tal carácter, pues a primera vista nada tenía que ver la actuación de una agrupación lírica con la celebración de una festividad tan añeja, paleta o tradicional. Una vez estuve sentada en las irrespirables butacas del Centro Cívico, pude comprobar que, efectivamente, el recital de "El Partal" era el más apropiado para incluirlo en los espectáculos que rinden honor al patrón del pueblo.

 

La agrupación lírica "El Partal" fue fundada hace casi dos décadas sin ánimo de lucro, siendo su principal finalidad la de realizar labores sociales a favor de centros benéficos, residencias de mayores o colectivos marginados. Más de cincuenta personas son las que hacen posible tal objetivo, son ellos quienes se reúnen para participar de lo que más les entusiasma, la zarzuela.

 

Durante el concierto pudimos disfrutar de diversos fragmentos de las zarzuelas más conocidas o representativas de los más brillantes autores españoles: Federico Chueca, Manuel Fernández, José Serrano, Francisco Alonso o Jacinto Guerrero.

 

 

Programa

 

La linda tapada / Serenata estudiantil (F. Alonso)

El huésped del sevillano / Lagarteranas (J. Guerrero)

Don Gil de Alcalá / Habanera (M. Penella)

La rosa del azafrán / Las espigadoras (J. Guerrero)

La Gran Vía / Tango de la menegilda (F. Chueca)

                    Tango de Doña Virtudes

La montería / Ay que ver mi abuelita la pobre (J. Guerrero)

El último romántico / Romanza de tenor (Soutullo y Vert)

Las leandras / El pichi ( F. Alonso)

Luisa Fernanda / Mazurca de las sombrillas (F.M. Torroba)

La del soto del parral / Ronda de los enamorados (Soutullo y Vert)

La del manojo de rosas / Dúo de Ascención Y Joaquín (P. Sorozábal)

Don Manolito / Ensalada madrileña (P. Sorozábal)

Granada (A. Lara)

La Calesera / Chisperos (F. Alonso)

 

 

Sin entrar en comparaciones con todo lo que he visto y oído durante todos estos años, más concretamente la época de Madrid, fue una tarde-noche amena, divertida y entusiasta. La voz del solista Antonio Armada cabe destacarla por encima de los demás, al igual que la interpretación de las demás solistas que lo acompañaron: Herminia Montijano, María Vidal, Concha Javier y Sofía Sánchez. El director actual de la agrupación, Carmelo Martínez, resulta ser Catedrático de Guitarra del Conservatorio de música de Granada. Todo el conjunto hizo posible que yo disfrutase del final de una jornada de la mejor manera posible, con una estupenda banda sonora.

 

 

 

 

Domingo, 18 marzo 2012
22:00 h
Playa de La Herradura

 

 

Impaciente porque la pirotecnia me alienta y entusiasma, porque los fuegos artificiales parecen esconder esa magia imposible de explicar. Hace que te embeleses intentando desmenuzar el origen de cada centella, ajena a lo que acontece a tu alrededor y anhelante por el próximo cohete. Buscamos la arena, la noche, la orilla. Busco mi casa de juguete que me refugia del trueno ensordecedor, que me abriga de la humedad reciente. Ahora estoy preparada, ahora todo parece perfecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un núcleo firme e impetuoso, brillante, descargas de relámpagos cromáticos irradian el cielo que se cubre con su inmensa capa negra. Condensación de chispas no homogéneas, totalmente variables. Trazado de palmeras, círculos, surtidores y estrellas. Erupción voluble de luces y fuego.

 

 

 

 

 

 

 

Surge una delicada y fascinante simbiosis entre pirotecnia y música. Sonidos que sorprenden como los de Eye of the tiger, otros extasían como los de Hans Zimmer, Vivaldi y demás compositores. Y de repente notas que el zumbido de colores llega desde diferentes lados: atrás en la montaña, la arenisca, el mar. Todo es una onda expansiva de pigmentos vivos, humo y pólvora. Resplandor, vehemencia y resonancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Perfecto, como soñé la última vez, como imagino que sucederá la próxima vez. Quizá en muy poco tiempo…

 

 

 

 

Sábado, 17 marzo, 2012
17:00 h
Gran Festival Taurino Benéfico para la Asociación Española Contra el Cáncer

 

 

Pensaba yo que se llegaba a una plaza grande después de conocer una más pequeña, aunque la primera vez que entraba en Las Ventas, o salía de ella, imaginaba que allí acababa mi curiosidad por la lidia y el toreo. En mi pueblo nunca hubo tradición o especial simpatía por las corridas taurinas, pero con el cambio de mandato se introducen algunas modificaciones en el programa de fiestas. Una plaza portátil, un festival benéfico y ya te habrás ganado la atención de la mitad del pueblo.

 

Acudimos en mitad de la expectación, curiosos por lo que albergaba la plaza. La primera impresión es un chasco, pero el desencanto fue evaporándose a medida que la tarde avanzaba. El ambiente evocó esas tardes primaverales en Madrid, las pipas, tropezar con el de al lado o el de atrás… –qué chico más guapo :P - la algarabía en el tendido y los pañuelos blancos. Espera, un momento, muchos pañuelos blancos y es que da la impresión de que este público no entiende demasiado.

 

 

 

La banda de música ya se ha colocado. Cinco novillos de la ganadería Doblas Alcalá y Doblas Cuenca para un rejoneador, un novillero y tres matadores de toros. El cartel prometía, principalmente porque rotulaba el nombre de Canales Rivera y Víctor Janeiro. Aunque el primero, a última hora, se cayó del cartel, los motivos –aparte de que poco me importan- los desconozco por completo. En sustitución colocaron a un veterano Martín Pareja-Obregón, que demostró no estar en forma.

 

El rejoneador, Moisés Escobar, resultó ser más joven y arriesgado de lo que yo imaginaba. Aunque, claro, teniendo en cuenta el tamaño del novillo –que por cierto, allí no apareció ningún cartel informando del peso y el nombre como en Las Ventas- no debió resultarle una tarea complicada.

 

 

 

 

 

 

Sale a la plaza Martín Pareja Obregón embutido en un traje que, a mi juicio, obstaculizó el despliegue de movimientos que, con bastante chulería, intentaba reflejar el matador, su portento. Más que alumbrar, desengañó. No obstante tuvo algún momento de gracia.

 

 

 

 

 

A Pareja Obregón le sigue el plato fuerte del cartel, Víctor Janeiro –cuya novia, "la  Trapote"- no dejaba de pavonearse delante de todo el mundo en la plaza. En mi nulo entendimiento sobre la lidia, fue el de Ubrique el que más pasión puso en el ruedo. Y es que se apreciaba que el chico se lo había currado, o puede que haya tomado nota del hermanísimo.

 

 

 

 

 

José Antonio Cejudo "El Güejareño" también despertó la simpatía de los aficionados, tendría algo que ver que fuese vecino de Granada. El caso es que tuvo momentos oportunos o virtuosos, y un pequeño susto cuando fue arrollado –sin sufrir daño alguno- por el cuarto toro de la tarde.

 

 

 

 

 

Cerraba la novillada el, también joven, novillero Gabriel Martínez. Sin pena ni gloria, apurando ya los últimos rayos de un sol justiciero para el mes de marzo.

 

 

 

 

 

Para sintetizar un poco lo que se alargó la tarde, diré que la jornada taurina fue amena y entretenida. Siempre intento evitar las comparaciones, ya que me parecen detestables, pero a veces es difícil alcanzar tal propósito. Lluvia de orejas y rabos. Ocurrió que en determinados momentos recordaba otras tardes, otra plaza, otro momento… pero por fortuna, logré escapar del cotejo y conseguí disfrutar de las nuevas circunstancias.

 

 

 

 

Y de nuevo otra oportunidad para las tradiciones, otra exploración por esas huellas casi enclaustradas de la infancia, desveladas por la diana floreada, el olor del algodón de azúcar y el runrún de las luces intermitentes.

 

Hoy vuelve a ser como antes, dicen que es porque gobierna la derecha y se van a encargar de volver a inculcar ética y modales. Otros dicen que no hay presupuesto, y parece que las celebraciones con solera son las más oportunas para los tiempos que corren. Así pues se rescata el surtido verbenero escondido bajo llave durante el mandato colectivista, aquel jefe cocho que cebaba al electorado con carne de su carne, agasajándolos gratuitamente para ganar votos. Tampoco hay mucha diferencia entre alimentar o distraer al populacho, la cuestión es mantenerlos contentos, abstraerlos de la realidad para que no reparen en la porquería del vertedero. 

 

 

El encendido del alumbrado de la feria, junto al correspondiente pregón, inaugura el recinto ferial el viernes por la tarde. Normalmente algún grupo de baile u otro espectáculo artístico acompaña el esperado momento. Mientras el grupo de baile “Alma Flamenca” expone su mejor coreografía, los vecinos del pueblo degustan los productos típicos de la provincia, todo muy pijo y con mucho glamour.  Esa misma noche, para los que se perdieron las comparsas carnavalescas, actuación de “Los Supervivientes del Hundimiento” en la Caseta Oficial.

 

 

 

Sábado, domingo y lunes alegre despertar con cohetes amenizado por La Charanga Calipso, que venían de Málaga. Es curioso como cambian las cosas, más pequeña, en casa,  me levantaba la primera para ver pasar los gigantes y cabezudos bajo mi ventana, no quería perderme el pasacalles. Ya en la edad del pavo abominé el estruendo de los petardos y chupinazos, seguramente porque hacía sólo un par de horas que me había metido en la cama. Y es que antes todo parecía distinto, quizá sea porque en este pueblo nunca hubo nada de diversión, pero todos deseábamos que llegaran estos días, ya que teníamos la impresión de que podía ocurrir cualquier cosa. Las calles del pueblo eran como el salón de tu casa. No teníamos horarios para entrar o salir de casa, los establecimientos de consumo se multiplican, sonaba música por todos los rincones y siempre hacía sol, siempre había alegría. Parece que ahora estamos saciados de tanto jolgorio y celebración, es como si no se festejase nada especial, porque el resto del año disfrutamos de las mismas cosas que en estos días. Puede, y es así, que yo me haya hecho mayor. Me despertó la charanga, como el que regala una serenata pero con el sol ya despuntado. Corrí hacia la terraza y ahí estaban los músicos, no mucho más jóvenes que yo, brincando por los bancos de hormigón que forman mi puerta. Sonreían para mí –les estaba tomando algunas fotos- mientras interpretaban el “All my loving” casi una abanderada de la rumba catalana.

 

 

Las competiciones deportivas también incrementan el número de actividades en el programa de fiestas. Campeonato de fútbol sala, torneos de tenis y pádel, concursos de pesca, exhibición de artes marciales y el tradicional paseo en bicicleta. Este año hay algunas novedades, se trata del Primer Encuentro Mototurístico de La Herradura, una ruta turística por las calles del pueblo culminada por una concentración en torno a una gran paella en el Castillo. También tenemos una demostración de Aeromodelismo Radio Control (Fun Fly), un campeonato de ping-pong y una exhibición de doma y carrera de cinta a caballo. Pero lo que ha despertado mayor curiosidad en la gente ha sido el festival taurino en la plaza portátil, la exposición de ganado o el gran espectáculo “Pasión Flamenca” de la escuela hípica Los Nogales. El buen tiempo acompañó bastante, el entusiasmo de la gente se fue contagiando. Y aunque acrecentó la expectación en torno a las novedades, fueron las actividades más tradicionales las que mayor éxito obtuvieron: la corrida de cintas, los juegos y cucañas, el espectáculo pirotécnico o la paella de beneficencia. 

 

 

 

Hablaba de innovaciones ligadas a la tradición, la Feria de Día reunió a un hervidero de gente que disfrutó y aprovechó la oferta de un euro la cerveza.  Allí se amontonaban casetas de diferentes ideologías políticas, se mezclaban las cofradías con las peñas deportivas, las tabernas con las asociaciones de mujeres. Lo característico es encontrarte gente bastante dispar, los que aún no se han acostado, los que se acaban de bajar del caballo, los que salen del trabajo, los amigos que se reencuentran después de las fechas navideñas. Mientras, la noche se vestía de faralaes para recibir las actuaciones flamencas de “María La Canastera”, el coro rociero “Cosas Nuestras” (ninguna relación con este blog) o el espectáculo de “Sabor Andaluz”. Aunque es la presencia de las dos orquestas, Tentación y Grupo Al Alba, la que más consigue animar a la gente.

 

Muy cerca de la verbena popular, en el Centro Cívico, el espectáculo coplero a cargo de lo mejor de la copla –Inmaculada Rejón, Gloria de Málaga y Rocío Rivera- atrajo la curiosidad de todos los amantes de la copla. Mientras que la agrupación lírica granadina “El Partal” revivió la pasión de los entusiastas zarzueleros.   

 

La procesión en honor al patrón del pueblo, San José, pone broche y final a unas fiestas extensas, nostálgicas y totalmente desiguales a las que, desde hace años, nos tenían acostumbrados. He podido reavivar sensaciones arrinconadas, recordar el vértigo de pasear entre la multitud bajo un mar de bombillas de colores, mientras sonidos opuestos acribillan el tímpano. Vagar hacia atrás en el tiempo, con el aroma del coco encharcado o la garrapiñada comprimida en plástico.

 

 

 

Pude, al fin, participar en la deliciosa ceremonia de la “papa feria”, aunque esa noche, coincidiendo con la traca final, acabase temblando bajo la lluvia. Pero ese momento no me lo quita nadie ;-)

 

 

 

 

 

 

Es como siempre soñé, tú entre mis piernas, tu culo apoyado en mis pies, arrancándome la piel a tiras, mientras de fondo suenan los Gipsy Kings.

Entonces en un acto de ternura, esa que tanto te caracteriza, me entregas la ristra de piel en las manos.

 

Para que luego digan que no soy romántica.

 

 

 

 

Madrid, 10 de enero de 2008

 

 

"el balanceo de los pies del ahorcado"

 


 

 

 

Tengo la sensación de haber estado equivocándome toda la vida…

 

y ahora tú eres mi excepción.


 

Tú eres el día y la noche

eres el sol, el cielo y todo lo que hay dentro

Tú eres la oportunidad y el movimiento

eres la canción, los colores

Tú eres alegría y todas las sonrisas

eres esperanza, sueño

Tú eres calor y hogar

eres diversidad y pensamiento

Tú eres fuego y escarcha a partes iguales

eres locura, sabiduría y civilización

Tú eres mi cimiento, mi carne y mi luz

eres lo insólito e inagotable

Tú eres la poesía, mi voz y todos los cuentos

eres abrigo, cordura e inspiración

Tú eres mi única y más auténtica realidad

 

… y ahora que ya lo sabes ¿podrías quedarte por mucho tiempo?

 

 

¿qué tal para toda la vida?

 

 

 

 

 

The Notwist – Consequence

 

 

 

 

Hay algunas despedidas que duelen más que otras, cuando alguien parte hacia otro lugar –si es cierto que existe – apenas sin ruido, sin drama o escándalo. Como deshaciéndose suavemente la materia que compone a un pequeño, y sin embargo gran artista, sin escuchar el crujido. Entonces sientes que algo grande y hermoso nunca podrá ser igual.

 
 
La música italiana hoy se quedaba un poco huérfana, la voz de Lucio Dalla se apagaba con un ataque al corazón. Anoche parece que se despedía Lucio en el que fue su último concierto, sin él saberlo, se fue haciendo lo que más le gustaba, cantando.
 
 
Per Lucio.
 
Lucio, amico caro di tutti. Da oggi il mondo sarà più buio. Prego e penso che poeti come te non dovrebbero mai morire. Il distacco umano da uomini e artisti grandi come sei stato e sei ,ci coglie sempre impreparati.
Ci mancherà tutto di te.
Anche i momenti di eroica fragilità che contribuivano a renderti sempre più grande.
Ti volevo e ti voglio bene.
Ero catturato dalla tua magica grandezza e delicata generosa umanità.
Ricordo quando mia figlia venne da te per trascorrere qualche giorno speciale di vacanza… le apristi la tua casa come un padre accoglie un figlio.
Parlavate di arte, di musica, della vita…
Mi raccontò di avere vissuto giorni meravigliosi, indimenticabili.
Indimenticabile come sei tu.
 
Adriano
 
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Para Lucio.
 
Lucio, querido amigo de todos. A partir de hoy, el mundo será más oscuro. Rezo y creo que los poetas como tú nunca deberían morir. La partida humana de grandes hombres y artistas, entre los que has estado y estás, siempre nos coge desprevenidos.
Lo echaremos de menos todo de ti.
Incluso los momentos de debilidad heroica han contribuido a hacerte más grande.
Te quería y te quiero bien.
Fui capturado por tu mágica grandeza, delicada y generosa humanidad.
Recuerdo que cuando mi hija fue a verte para pasar un día especial de vacaciones… le abriste tu casa, como un padre da la bienvenida a un hijo.
Le hablaste de arte, de música, de la vida…
Me dijo que vivió un día maravilloso, inolvidable.
Inolvidable como eres.
 
Adriano.
 
(Adriano Celentano en su blog)

 
 
 
 
Vuelvo a sentirme una suertuda –como dirían algunos- después de haber comprobado la talla del artista sobre los escenarios en el inolvidable concierto de Madrid. Una noche calurosa madrileña, en la que la cerveza y la voz del italiano, fueron el soplo de aire fresco que nos permitiese respirar en el centro de la ciudad. Aplausos y lágrimas en la primera fila, un apretón de manos, confesiones en una tasca gallega, la carrera por la Gran Vía después del simpa, el taxi que no encontrábamos… Porque Lucio Dalla también forma parte de esa banda sonora de mi vida repleta de inmensos momentos. Porque recuerdo a Edgar sonrojado y embriagado por primera (y única) vez. Porque nos atendió como esa persona cercana que conoces de toda la vida, con su moreno especial y aquel cigarrillo que le caía en el labio. Fue humilde, llano y encantador, pues también nos mostró su calidad como persona, además de la de artista.
 
 
 
 
 
 
“Balla balla ballerino”, “Se io fossi un angelo”, “Anna e Marco”, la conmemorativa “Piazza Grande” o “Attenti al lupo”. Son canciones que siempre nos evocarán al artista italiano, algo así como su pequeño y gran legado. Aunque siempre habrá una que me haga enmudecer por encima de todas, una que conseguirá rememorar aquella noche tan inolvidable, “Caruso”. Gracias Lucio.
 
 
 
 
Lucio Dalla – Caruso

 

 

 

 

El reencuentro con la ciudad conlleva descubrir nuevos colores, una revelación de pigmentos varios sobre la extensa cúpula que cubre las espigadas fábricas de hormigón. También significa recuperar algunos vínculos, matizar distinciones y ser testigo de múltiples manifestaciones.  

En la ciudad se alternan los olores, es el ambiente que dobla las esquinas abriendo paso, también es el ansia de hallar esos descubrimientos suspirados. La ciudad es ese lugar donde los imposibles son la realidad más inmediata. Es la gran industria del sueño adormecido, la ficticia factoría que nunca acaba. 

Ciertos ojos perciben sospecha, pánico y hostilidad. Frío en la aglomeración de ladrillos, inquietud en la caravana humana. Atrocidad en el individuo que viaja a tu lado, intolerancia implacable hacia el más desafortunado. Avistan alarmas, peligro próximo, aprensión y oscuridad. Falta de perspectiva.

Pero otras miradas encuentran un lugar seguro donde el miedo no se huele, porque la felicidad es la ausencia de miedo. La incomprensión no se palpa y la soledad sólo es una extraña quimera sin sabor. También en ese lugar el desengaño es la ira de los blandos.

Hay una montaña rusa, cuando subes acrecientan las emociones, respiras profundo y el oxigeno alborota tus pulmones enredando anhelos. Ascendiendo peldaños, alcanzando estrellas. Sin pagar peaje. Puedes descender, parar, bajar. Íntegro, indemne.

La ciudad es mundo, es casa, luces intermitentes, río y árbol. Es una melodía que viaja pies arriba peregrinando tu cuerpo. Es la letra escrita para una canción. Los versos de la composición que acarician traspasando fronteras, agujereando barreras. Es la casa del caracol y lo de dentro. Dibujos en la espalda.

No hay tormentas o ciclones, sólo lluvia limpia que acrisola arrancando sonrisas. Sana las heridas y encera las paredes del corazón. Días azules y mucha luz. Azul una y otra vez. Existe un lugar y un centro… el centro es la ciudad con un cielo de color vino.

 
 
New Young Pony Club – Oh cherie